El papilomavirus (HPV) – El otro virus del que no se habla tanto


75% de las mujeres tendrán una infección genital por papilomavirus en algún momento de su vida. El papilomavirus humano (HPV) es un virus muy común que puede causar verrugas venéreas y aparece en los análisis citológicos anormales. En la mayoría de los casos esta infección vírica desaparece espontáneamente, entre los seis a ocho meses, gracias al sistema inmunitario, sin haber producido ningún síntoma. Pero en otras ocasiones, el virus va asociado al cáncer de cuello de útero.

Cuando aparece la palabra cáncer, nos sentimos desamparadas ante la falta de información, la confusión y el miedo. Mi experiencia personal ha sido similar a la de muchas mujeres. En el 2010, me diagnosticaron con HPV de alto riesgo, la ginecóloga me dijo que tenía que alimentarme bien (y ya tenía una alimentación muy saludable!) y que no se podía hacer nada más, sólo esperar a que desaparezca y hacer revisiones cada 6 meses. El desamparo que sentí en este momento fue tan grande que quise hacer algo más al respeto: empecé a investigar sobre las terapias alternativas y buscar el origen: ¿Por qué mi sistema inmunitario no había podido eliminar este virus? ¿Por qué mi útero? ¿Cuál es mi relación con mi feminidad?

Christine Northrup, autora del libro “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer” nos indica que el estrés crónico, un sistema inmunitario débil y ciertas actitudes concretas acerca de la sexualidad cambian la irrigación sanguínea del cuello uterino e influye en sus secreciones.

¿POR QUÉ LO TIENEN TANTAS MUJERES?

La revolución sexual y el tener varias parejas sexuales han aumentado el número de mujeres expuestas al virus. Además, los condones no siempre impiden la transmisión del papilomavirus (que se transmite por contacto físico). El virus puede estar presente en el cuerpo y no manifestarse nunca. Sin embargo, entre los factores implicados para que se puedan desarrollar anormalidades en la citología, están:

  • Inmunodepresión por una nutrición no óptima
  • Las relaciones emocionales no sanas
  • El exceso de alcohol y tabaco

Hay un aspecto también importante a tomar en cuenta: el sentimiento de culpabilidad al ser diagnosticada una enfermedad de transmisión sexual, como el herpes o las verrugas. Por toda la carga de las religiones en la sociedad en un mundo dominado por el patriarcado, las mujeres lo han vivido como algo vergonzoso, como si hubieran hecho “algo malo”. La vergüenza y el miedo forman una combinación fatal para el sistema inmunitario, generando más probabilidad de ser causa de continuos brotes.

NUTRICIÓN

El cambio dietético, los suplementos y la educación acerca del funcionamiento del sistema inmunitario pueden reforzar el tratamiento para eliminar las verrugas. Las verrugas persistentes son un indicador de inmunodepresión.

Los estudios han demostrado que los alimentos ricos en antioxidantes, tales como la vitamina C, el ácido fólico, la vitamina A, E, el betacaroteno y el selenio contribuyen a sanar y prevenir la displasia cervical (cambios anormales en las células de la superficie del cuello uterino). Se recomienda tomar suplementos y alimentarse con alimentos integrales y naturales.

TERAPIAS ENERGÉTICAS

Independientemente del tratamiento que elijas, es muy importante acudir a tu ginecólogo para hacer revisiones y citologías regulares. Si quieres también enfocar de otra manera este problema de salud, es muy importante sintonizar con nosotras mismas con amor, perdón y buena alimentación y un buen suplemento multivitamínico puede hacer maravillas para impedir que las verrugas y el herpes vuelvan a aparecer. Puedes meditar también diariamente sobre la siguiente afirmación de Louise Hay: “Me deleito en mi sexualidad. Es normal, natural y perfecta para mí. Mis genitales son bellos, normales, naturales y perfectos para mí. Soy hermosa y valiosa tal como soy en este momento y en este lugar. Agradezco y valoro el placer que me da mi cuerpo. No corro ningún riesgo en disfrutar de mi cuerpo. Elijo los pensamientos que me permiten amarme y aprobarme en todo momento. Quiero y valoro a mis bellos genitales”.

Otra terapia energética, es el trabajo relacionado con la sanación de útero. Nos ayuda a desbloquear patrones aprendidos y ancestrales, nos permite sanar a un nivel más profundo y honrar nuestra feminidad, respetándonos a nosotras mismas y conectando con nuestro poder interno. En nuestro útero, es el lugar donde se almacenan todas nuestras memorias y las de nuestras antepasadas. Empezando a sanar nuestro útero, empezamos a sanarnos a nosotras mismas y también a todo nuestro linaje.

Gracias a un seguimiento ginecológico regular y las terapias energéticas que hice, iniciando mi camino como Moon Mother, conseguí librarme del papilomavirus después de 7 años de lucha. La verdad, es que fue gracias a este primer diagnóstico que inicie este camino de autoconocimiento y de conexión con mi parte femenina. Para mi, ha sido fundamental hacer las paces con mi feminidad, con mi linaje materno y entender también más acerca de mis relaciones de pareja.


Si quieres saber más acerca de la sanación de útero o recibir una, me puedes contactar a través del formulario abajo:

Fuente: Christine Northrup, Cuerpo de Mujer, sabiduría de mujer

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